Necesidades de líquidos. Los lactantes no alimentados por el pecho materno requieren mínimo 400-600 mL de agua extra (en adición a 200-700 mL/d de agua proveniente de la leche u otros alimentos) en una temperatura templada y 800-1,200 mL en climas cálidos.
En tal caso debe ofrecerse agua pura, limpia (hervida si es necesario), varias veces al día para asegurar que la sed del niño sea satisfecha.
La alimentación durante y después de la enfermedad.
Incrementar la ingestión de líquidos y alentar al niño a que coma sus alimentos favoritos, que sean blandos, variados y apetecibles. Después de la enfermedad, darle alimentos con más frecuencia que lo usual y alentar al niño a que coma un poco más para recuperar las pérdidas de nutrimentos y energía causados por la enfermedad.


